Actitudes y valores del ajedrez

Según el Gran Diccionario General de la Lengua Española, un valor es la realidad ideal por cuya participación las cosas adquieren cualidades que nos hacen estimarlas diversamente. Su jerarquización forma la escala de valores: intelectuales, éticos, estéticos… El ajedrez es un juego entre dos personas, cada una de las cuales dispone de 16 piezas que mueve según ciertas reglas sobre un tablero dividido en 64 escaques blancos y negros puestos en disposición alternada. El objeto de cada jugador es llegar a atacar, sin dejarle posibilidad de defensa o escape, la pieza más importante del adversario, que es el rey.

Últimamente, nos podemos percatar de que la sociedad carece de valores como la disciplina, colaboración, orden, atención, amabilidad, respeto, diálogo, confianza, sinceridad, gratitud, convivencia… Por el contrario, es frecuente la presencia de contravalores como la agresividad, intolerancia, indiferencia, hostilidad, individualismo, insolidaridad, irreflexión…

La práctica continuada del ajedrez puede ser un instrumento que nos ayude a combatir los contravalores y fomentar los valores democráticos antes expresados. Es por ello que, en este pequeño artículo, vamos a tratar de explicar cómo podría el ajedrez, a través de su aprendizaje y práctica continua en colegios e institutos, corregir estos contravalores y fomentar valores capaces de potenciar la capacidad intelectual, moral y social de los más pequeños/as.

Caracterización de los valores más importantes

· Responsabilidad

Es la capacidad de sentirse obligado a dar una respuesta sin presión externa. Puesto que en ajedrez se puede jugar en la modalidad individual o por equipos, definimos la responsabilidad en un doble sentido:

1) Individualmente, es la capacidad que tiene una persona de aceptar las consecuencias de sus actos libres y voluntarios.
2) Colectivamente, es la capacidad de influir en los resultados de un equipo, al mismo tiempo que respondemos o nos hacemos partícipes de los éxitos o los fracasos de dicho equipo. Se debe habituar a los alumnos a realizar las siguientes tareas para adquirir el valor de la responsabilidad:

a. Aceptar sugerencias, críticas, enseñanzas… sobre el desarrollo del juego.
b. Fomentar la actividad en el aprendizaje de nuevas aperturas, jugadas originales, finales de partida…
c. Ampliar la visión del juego u la resolución y profundidad de los problemas que se plantean en la partida.
d. Intercambiar diversos puntos de vista sobre el juego.
e. Fomentar el optimismo ante la derrota.

Los valores que interaccionan con la responsabilidad serían: justicia, honradez, sinceridad, diálogo, dignidad, optimismo, constancia, generosidad, esfuerzo, respeto, confianza y libertad.
Los contravalores que intentaríamos evitar serían: represión, desconfianza, engaño, coacción, injusticia, pesimismo, apatía e inconstancia.

· Sinceridad

Expresarse con sencillez y veracidad. Por lo tanto este valor estaría exento de: fingimiento, hipocresía y simulación. La práctica continuada del ajedrez contribuye a fomentar la sinceridad en el ámbito general de la escuela por las siguientes razones:
1) Ayuda a establecer relaciones interpersonales con el equipo o incluso con el contrincante, comentando la partida al acabar ésta.
2) Contribuye a vivir en un mundo más justo, ayudando a resolver las situaciones más problemáticas.

Para favorecer el aumento de la sinceridad, el educador o monitor de ajedrez adoptaría las siguientes actitudes:
1) Insistir en aclarar la normativa y reglas de juego.
2) Vigilar el cumplimiento de dichas reglas, pieza tocada, pieza movida, avisar siempre el jaque, étc.
3) Sinceridad con los jugadores, esto contribuirá a que éstos sean sinceros también con el profesor o monitor.
4) Aceptar a cada alumno tal y como es, con sus capacidades y sus limitaciones. El profesor alabará la victoria de un niño escasamente dotado y minusvalorará la victoria de un jugador bien dotado.

Los valores que interaccionan con la sinceridad son: autenticidad, honradez, franqueza, nobleza, valentía, naturalidad, confianza, aprecio, lealtad, amistad y responsabilidad.
Los contravalores respecto a la sinceridad són: enemistad, falsedad, hipocresía, desconfianza, enmascaramiento y engaño.

· Confianza

Es la esperanza firme que se tiene de una persona. Se da cuando la persona se siente respetada, comprendida, alentada y acogida en el contexto de una relación dialogante y respetuosa. Si la confianza aumenta, su capacidad en todos los sentidos se puede ver afectada positivamente, produciendo enormes beneficios en otras aptitudes.

Los valores que interaccionan con la sinceridad son: fortaleza, colaboración, tolerancia, respeto, cordialidad, autoestima, sinceridad, amistad, diálogo, seguridad y coherencia.
Los contravalores con respecto a la confianza son: inseguridad, desconfianza, intolerancia, falta de respeto, engaño y enemistad.

· Autoestima

Es la percepción personal que tiene un individuo sobre sus propios méritos y actitudes. Dicho de otra forma, es el concepto que tenemos de nuestra valía personal y de nuestra capacidad.
La autoestima se adquiere durante la infancia y la adolescencia y el ajedrez trabajado metódicamente puede contribuir poderosamente a fomentar este valor. Por lo tanto, padres y educadores hemos de enseñar a descubrir su interior y lo mejor de su persona. Trataremos de resaltar los aspectos positivos del juego, minimizando los negativos.
Los niños y niñas con un autoconcepto elevado, o sea, aquellos que acepten sus características físicas y psicológicas, serán capaces de aceptar cualquier reto y superarse en el juego.

Los valores que interaccionan con la autoestima son: amistad, confianza, aprecio, cooperación, creatividad, colaboración…
Los contravalores serían: frustración, sumisión, dependencia, inseguridad y desconfianza.

· Creatividad

Es la aptitud para crear o inventar. Se da en personas que son originales en sus ideas, son imaginativas y curiosas, tienen capacidad de concentración e iniciativa. Para fomentar la creatividad, estimularemos la imaginación, la fantasía, la curiosidad para que el niño/a llegue por sí mismo a las diversas alternativas para llegar a la jugada correcta.

Fomentaremos la creatividad si:
– Fomentamos el mantenimiento de su propio criterio.
– Enseñamos a respetar a los rivales.
– Aprenden a mantener sus ideas con firmeza
– Mantienen una actitud abierta y de amplitud de miras.
– Les ayudamos a trazar el propio camino sin importarles el qué dirán.

Los valores que interaccionan con la creatividad son: concentración, curiosidad, autoestima, iniciativa, inconformismo, independencia, originalidad, flexibilidad, imaginación y personalismo.
Los contravalores serían: conformismo, inflexibilidad y autoritarismo.

Con el ajedrez como instrumento les enseñaremos a concentrarse, estimularemos la imaginación y la invención y les ayudaremos a tomar decisiones rápidas (partidas rápidas y semirrápidas).

· Paz

Con respecto al juego del ajedrez, la enfocamos desde el punto de vista interno. La persona que goza de paz interna se caracteriza por tener un equilibrio psíquico y sentimientos altruistas, o sea, una concordancia de sentimientos entre el corazón y la mente. La paz contribuirá a:
– Un mayor equilibrio psíquico.
– La aceptación de las diferencias individuales (inteligencia, personalidad…)
– Cooperación altruista.
– Tranquilidad.
– Actitudes pacíficas en contraposición con actitudes violentas.

Interaccionan con la paz los siguientes valores: justicia, cooperación, sinceridad, armonía, ayuda, aceptación de los demás, bondad, respeto, amistad, autenticidad.
Los contravalores que interaccionan con respecto de la paz son: conflictividad, desequilibrio, injusticia, intranquilidad, enemistad, hostilidad, marginación.

· Amistad

¡Cuántos amigos se han hecho alrededor de un tablero! ¡Cuántos lazos se han estrechado con el ajedrez! La amistad es un afecto personal, puro, desinteresado y recíproco. Se apoya en tres pilares básicos: la sinceridad, la generosidad y el afecto mutuo.
Trabajando este valor a través del ajedrez, se pretende que los niños/as descubran:
– El valor de la amistad
– Las actitudes que la favorecen.
– Las dificultades que conlleva.

Las amistad interacciona con los siguientes valores: sinceridad, generosidad, afecto comprensión, compañerismo, colaboración, respeto, cooperación.
Como contravalores de la amistad tenemos: intolerancia, engaño, egoísmo.

· Respeto

Es la consideración que tenemos a una persona o cosa. Se fundamenta en la dignidad de la persona, se basa en unos modelos a seguir, como pueden ser los monitores o los profesores que marcan unas pautas en cuanto al desarrollo del juego.
Con el ajedrez nos proponemos trabajar este valor:
– Despertando en los jugadores el respeto hacia sus rivales.
– Descubriendo el valor de la convivencia con los compañeros.
– Aceptando la diversidad. Por ejemplo en cuanto a los diferentes niveles de juego.

El respeto interacciona con los valores de la sinceridad, la amabilidad, el aprecio, la autoestima, la comprensión.
Algunos contravalores son: egoísmo, desconsideración, desigualdad, incomprensión.

· Justicia

Es la voluntad de dar a cada uno lo que les corresponde. Este juego fomenta el espíritu de justicia, de equidad, de igualdad. Mediante la práctica del ajedrez fomentamos este valor:
– Enseñando a aceptar y respetar las normas del juego que son iguales para todos.
– Informando de los derechos y los deberes en el desarrollo de la partida.

Valores que interaccionan con la justicia: respeto mutuo, cooperación, tolerancia, imparcialidad, honradez.
Contravalores: violencia, injusticia, falsedad, intolerancia, envidia, egoísmo.

· Cooperación

Es la acción que se realiza con un equipo de personas para conseguir un mismo fin.
En la cooperación ha de existir una reciprocidad. Un jugador gana una partida, aporta con su victoria un punto al equipo y él se beneficia del triunfo global del equipo.
Este valor lo interiorizaremos:
– Observando la necesidad que tenemos de los demás.
– Estimulando la coordinación en el grupo.
– Siendo conscientes de las diferencias individuales dentro del grupo.

Con la cooperación interaccionan los siguientes valores: ayuda, compañerismo, colaboración, amistad, generosidad, imaginación, amabilidad, respeto y solidaridad.
Como contravalores tenemos: egoísmo, individualismo, desprecio, irresponsabilidad y enemistad.

Conclusiones

Estamos inmersos en una sociedad en plena crisis de valores. Éstos pueden enseñarse y aprenderse mediante una serie de instrumentos y estrategias didácticas; uno de esos instrumentos puede ser el ajedrez.

Fomentando la práctica y aprendizaje del ajedrez en la escuela, potenciaremos las capacidades de todos los alumnos y alumnas, además de enseñar valores que son importantísimos para poder formar personas capaces de contribuir a crear una sociedad mucho más crítica, creativa, y con capacidad de superación

El ajedrez ha de contribuir a formar al niño como persona, la educación no solamente se debe limitar a la parte instructiva, sino también a fomentar los valores en la persona, esto contribuirá a la formación integral.

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